Estos últimos días he escrito sobre las pequeñas cosas que nos rodean y a la que a veces no le damos la importancia que tienen.
También he escrito sobre el valor de la amistad ... la amistad verdadera , la que no sabe de fronteras , de distancias ... .
Todo esto me hizo recordar a Juan, una de esas personas que dejan huella en el corazón y a quien tuvimos el placer de conocer hace ya muchos años.
Mi Abuela vivía en una casa en un lugar muy cerca de Montevideo...San José de Carrasco, un lugar de playa y bastante pintoresco...Juan era su vecino.
Quiso el tiempo, al morir mi abuela, que mi familia y yo fuéramos a vivir a esa casita...son muchos los recuerdos que guarda mi corazón de esa casa... parte de la infancia de mis hijos...años maravillosos junto a Rosario.
Entre los recuerdos está Juan.
Era jubilado...siempre decía que en su juventud había sido camarero, y ¡ de los buenos! contaba que había atendido a personajes muy importantes de la época.
Al jubilarse no dejó de trabajar...se dedicaba a reparar cocinas.
Cuando nosotros nos mudamos, fui hasta su casa y me presente como el nieto de la señora que fue su vecina... comenzó en ese momento una amistad particular... él era un hombre de unos 70 años y yo en esos años poco más de 30... sin embargo la diferencia de años no impidió que se forjará una linda amistad...para él nuestros hijos llegaron a ser sus nietos y nosotros parte de su familia ... por las tardes yo iba hasta su taller , en el fondo de su casa ...largas conversaciones, relatos de su juventud en su ciudad natal "Minas" una ciudad rodeada de cerros de Uruguay y hermosa por cierto... siempre decía que desde que se fue nunca había vuelto.
Lo cierto que Juan pasó a ser como un mimbro más de la familia... muchas tardes de invierno llamaba a Rosario desde el muro que separaba nuestras casas le pasaba un kilo de harina, un poco de grasa y le decía: "¿Puede hacer unas tortas fritas" (algo típico de Uruguay)... cuando estaban prontas venía a nuestra casa...y compartía con nosotros momentos entrañables...sentaba en su falda a nuestros hijos... y nuevamente esas charlas interminables...que dicho sea , de las que aprendí mucho.
Cada mes cuando iba a cobrar su jubilación, prácticamente su única salida, siempre traía un pollo al horno... decía ...."Para mi solo me guardan una pata...el resto se lo comen ustedes" ... Muchas veces le traía algún regalo a los chicos.
Con el tiempo nosotros nos dedicamos a hacer un reparto de escolares...compramos una VW combi, y así fuimos trabajando... un día la furgoneta fundió el motor, lo tuvimos que hacer nuevo... cuando el mecánico nos la entregó nos aconsejó que hiciéramos unos kilómetros para así asentar el motor ...
Fue allí que pensamos con Rosario..."¿Y si nos vamos a Minas y llevamos a Juan?"
Un domingo bien temprano partimos hacia esa ciudad que él tanto quería, donde tenía tantos recuerdos y nunca había vuelto a ver... ¡Nunca olvidaré la felicidad que tenía de poder ver lugares donde pasó su infancia...! La casa de sus padres... los lugares donde jugaba con sus amigos... habló de un médico famoso en Minas, que además era cantante, nos mostró donde vivía... fue un día especial para él y para nosotros ... mas adelante sabríamos lo que significó para Juan ese viaje.
Vimos ese día, lágrimas en los ojos de aquel hombre flaco, trabajador, al recordar su pasado tan querido.
Juan, si se enteraba que alguno de nosotros estaba enfermo, venía a visitarnos, lo mismo nosotros cuando algo le pasaba a él , Rosario le llevaba comida... nos interesábamos por él como parte de la familia.
En el año 1994, por motivos de trabajo nos trasladamos a otra ciudad...pensábamos que volveríamos rápido, pero quisieron las circunstancias que finalmente nos quedáramos allí...
Juan nos despidió desde la puerta de sus casa... estaba triste...
Con el tiempo supimos que estaba enfermo... al poco tiempo nos avisaron que había fallecido... creo que la tristeza fue más fuerte que sus ganas de vivir...
Estoy seguro que aún en medio de su tristeza, murió tranquilo y feliz , pudo ver su querida ciudad...y por unos años compartir nuestra familia.
El medico Minuano se llamaba Santiago Chalar...le encantaba escucharlo... para usted, querido Juan una canción de Chalar... Gracias por demostrar que con pequeñas cosas se pueden lograr grandes cosas... en este vídeo conocerán Minas ...la ciudad de Juan... Canta Santiago Chalar.
Así está el mundo amigo ...hasta la próxima. HOMERO
1 comentario:
Cuantos recuerdos hermano!!... De Mamina, de las tardes de sábados con los viejos y nuestros hermanos, de Juan... de cuando te mudaste y las semanas que pasé allí solo o con el Quique... Haciendo de carpintero, mandadero, lo que hiciera falta. Rumbeando pal almacen de a la vuelta a hacer y anotar la compra, rumbeando pal laguito pegado a la ruta pasando por el tenebroso convento... :D
Recuerdo cuando me fui con la Fiore a caballito bajo la lluvia, yendo a avisarle a alguien que venía en camino la Anto...
Recuerdo hace ya casi 20 años haciendo una zanja de desagüe hacia al frente, un jueves, mientras yo sin saberlo me estaban nombrando siervo ministerial en Blanqueada... pero mi hermano necesitaba desaguar su rancho y ahí estábamos metiendo pala..
Recuerdos yendo al salón de Calcagno pasando a orillas del enorme lago que dejó una vieja cantera... siendo devorados por los mosquitos pero disfrutando de un paisaje maravilloso que aún se conserva.
Hoy, cada vez que paso por allí en bus y veo que hasta un shopping creció en la ruta, pienso que ese lugar tiene magia. La magia que da un pasado feliz...
Muchas cosas lindas en el querido y nostálgico San José de Carrasco
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